Mostrando entradas con la etiqueta Lengua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lengua. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2015

TEXTO CREATIVO ~ Poema esdrújulo

Lo que vamos ha hacer en esta actividad es componer un poema en el que predominen las palabras esdrújulas. El ejercicio es divertido, creativo y te servirá, además, para dar un buen repaso a la acentuación.
¡Ah! Y aprenderás muchas palabras nuevas.



1. Comienza por recopilar una buena cantidad de palabras esdrújulasPrimero busca en tu cuerpo. Está lleno de ellas: rótula, hígado...


2. Después en el diccionario. Si la actividad se hace en clase, os podéis repartir la búsqueda (a cada grupo se le asigna un número determinado de letras para buscar palabras que comiencen por ellas).

3. A continuación, reuniréis todas las palabras encontradas que serán vuestro material para hacer un auténtico poema esdrújulo.


Y ahí el poema que yo he elaborado. Las palabras las saqué de una buena página de Internet: 100 Ejemplos de palabras esdrújulas - Taringa!

Cuando suena el teléfono...

Cuando suena el tefono
corro pida e hisrica,
como un jaro,
como un ejército,
¡como un pasito!

Y le grito al hicrito
de mi primo Álvaro:
¡MELO AHORA MISMO
PATICO
Y RICULO ZÁNGANO!

Y él, tan humorístico
y mico, tan attico
y catastrófico,
clásico de un niño plástico,
va y me dice,
anico y sarcástico,
que soy una bora
que nunca fue romántica,
una química y matetica
empollona, gratica y
escéptica abusona,
con el efago ortodico,
ojalá que me aplastara con
un libro enciclodico.


Y yo me dirigo a él
con cómplice y upico rostro:
A no ser que quieras
dar tu último suspiro
en una pimide de Arica,
aparta tu escuálido y lido
tenculo del aufono,
motono murciélago asqueroso.

Ya te advierto, cáscara de
vándalo xefobo, tira
y reza el oculo entero
en los árboles,
ve, estudia infortica,
y haz una quina
hisnica y fantástica
que te haga drástico dermatólogo
y acope geólogo.
Pero dame el tefono
si quieres un día pafico y sereno.


Y Álvaro interviene de nuevo
como un relámpago,
con su riculo mero
de grima, para búsqueda
de la antención del cónyuge.
gico: siempre con su acamica y
estadística pecula.

Esta vez su momento sale equívoco,
pues la lula de mi maldad resurge,
y me uno al usono, pensando que tal
vez este sería el penúltimo, haciendo
un paréntesis en mi dignidad.

Y me pongo la ecomica
catula de bula cecea
que compré el bado
junto al hidromo,
poco antes había estado
en la brica.


Y me giro hacia el niño
con risa de vértigo,
relamiéndome al ver el terror
en sus ojos al mirarme,
y su grito retumbándome
hasta en el oplato,
la laba le salía sola
ahora del rectángulo
que tenía por boca.

Y sale como un
salite semántico,
que parecía un crusceo
terrofico y asustado,
y yo riéndome a
carcajada limpia.

Por pocas y no
se le sale el páncreas
o la próstata, mi plan
mavolo y dialico
dio al fin un ismico
y jusico resultado
antanico.


Aunque por el vértice
de un círculo no acabo
en las cárceles
de Bélgica o Córdoba,
di gracias a mi icita
maldad renacentista,
y cogí el tefono con una lebre
y fatica sonrisa que parecía
de cemica pura y lisa.

cimas y cadas
podrían pasar, siendo yo
pologa ecogica,
geógrafa matetica,
aérea e ídola de laga,
estando en Sufrica o xico,
teniendo yo un digo agrícola y soviético,
en poles o en naco,
en bano o en dano.


El mero de grimas
del intérprete no bajaría
del cielo. El arrimo
e inpido de Álvaro, aún
con el éxtasis en el gado
y el ogeno acabado,
jamás osó acercarse
al fadico tefono,
ya gobernado por alguien
a quien no gustaban los murciélagos.

lunes, 16 de marzo de 2015

ERES CAPAZ DE.... Mejorar textos

Vas a mejorar la redacción de este texto sustituyendo el verbo hacer por otros verbos de significado más preciso.


TEXTO ORIGINAL

Tiempo libre

Hay muchas actividades que podemos hacer en nuestro tiempo libre. Estas son algunas de ellas:

- Hacer deporte. Es muy sano.
- Hacer crucigramas. Es muy divertido y permite aprender un montón de palabras.
- Hacer una suculenta merienda y compartirla con alguien. También, si te gusta escribir, puedes redactar un cuento o un poema y leérselo a tus amigos.




TEXTO CON EL VERBO HACER SUSTITUIDO POR OTRAS PALABRAS

Tiempo libre

Hay muchas actividades que podemos realizar en nuestro tiempo libre. Estas son algunas de ellas:

- Practicar deporte. Es muy sano.
- Elaborar crucigramas. Es muy divertido y permite aprender un montón de palabras.
- Preparar una suculenta merienda y compartirla con alguien. También, si te gusta escribir, puedes redactar un cuento o un poema y leérselo a tus amigos.



Ahora probaremos con otro texto diferente. Esta vez sustituiremos la palabra "dijo" por otra con un significado parecido.
TEXTO ORIGINAL

Un emotivo reencuentro
Caminaba a paso ligero por la acera, pues las pequeñas gotas de lluvia ya humedecían mi pelo, por una calle no muy frecuentada por mí normalmente, cuando comencé a oír unos taconeos apresurados hacia mí. Tras ello, una suave y conocida voz a mis espaldas me sacó bruscamente de mis pensamientos:
- ¿Sara? - Dijo jadeante la desconocida. Yo me volví rápidamente.
- Perdona... ¿te conozco de algo? - dije yo extrañada.
- ¡Sara, soy yo! ¡Tu inseparable amiga desde que nacimos! Nuestras madres eran como hermanas...- dijo la joven entusiasmada.
- D...da...dal...¿DALIA? - dije yo estupefacta. Ella se lanzó hacia mis brazos. Reaccioné y la abracé todavía más fuerte.
- Creí que no te iba a volver a ver nunca más.... -dije con lágrimas en los ojos.
- Tranquila... Ya sé que desde que mí tío me llevó a Francia al morir mis padres en el accidente ni siquiera nos pudimos despedir, pero yo nunca me olvidé de ti. - dijo Dalia con una sonrisa triste.
- Yo tampoco te pude sacar de mi mente -dije yo cogiéndola de las manos- pero no puedo soportar el pensar que me perdí doce años de tu vida - dije con tono entristecido.
- Dios mío... ¡Has cambiado mucho...! ¡Claro! Si la última vez que te vi tenías doce años y ahora tienes veinticuatro.... -dijo Dalia mirándome fijamente con sus grandes ojos verdes.
- Y tu... ¡madre mía! Estás mucho más alta... ¡y más guapa...! Y... ¡vaya pelazo! ¡ahora te llega hasta la cintura! Como tu siempre soñaste... ¡Pareces una modelo! -dije yo admirada.
- Exactamente.... años después de lo ocurrido me fui a Alemania a estudiar Biología en la universidad, pero, a los diecisiete años, un "caza" me llevó al mundo de la pasarela y tuve que combinar el estudio y los posados. Y ahora, a los veinticuatro, soy modelo y bióloga. -dijo Dalia con una agradable sonrisa- ¿Y tú? Aún no me has contado nada de como te ha ido.
- Verás... Yo no tengo una historia tan fascinante como la tuya... Mi padre murió hace ya siete años, y mi madre se marchó con su marido a Canarias al casarse de nuevo. Estudié como una posesa y ahora soy actriz, escritora, y fotógrafa en mi tiempo libre. -dije sonrojándome.
- Bueno, no recordemos tiempos difíciles... Estuve meses intentando localizarte hasta que al fin lo conseguí, y tuve que discutir con mis jefas para poder venir aquí unos días de vacaciones... -dijo Dalia con voz frágil.
- Oh.... -dije yo abrazándola- Bueno, ¿que tal si nos acercamos a un restaurante y me cuentas más tranquila? Seguro que tendrás hambre. Además, está empezando a llover. -dije yo.
- ¡Ah...! -dijo Dalia- ¡Perfecto!
Comenzamos a caminar juntas en dirección al transitado cruce que cortaba la calle.
- Todavía no me creo que estés aquí... -dije yo mirándola con cariño.

 

TEXTO CON EL VERBO DECIR SUSTITUIDO CON POR OTRAS PALABRAS

Un emotivo reencuentro

Caminaba a paso ligero por la acera, pues las pequeñas gotas de lluvia ya humedecían mi pelo, por una calle no muy frecuentada por mí normalmente, cuando comencé a oír unos taconeos apresurados hacia mí. Tras ello, una suave y conocida voz a mis espaldas me sacó bruscamente de mis pensamientos:
- ¿Sara? - preguntó jadeante la desconocida. Yo me volví rápidamente.
- Perdona... ¿te conozco de algo? - contesté yo extrañada.
- ¡Sara, soy yo! ¡Tu inseparable amiga desde que nacimos! Nuestras madres eran como hermanas...- explicó la joven entusiasmada.
- D...da...dal...¿DALIA? - tartamudeé yo estupefacta. Ella se lanzó hacia mis brazos. Reaccioné y la abracé todavía más fuerte.
- Creí que no te iba a volver a ver nunca más.... -declaré con lágrimas en los ojos.
- Tranquila... Ya sé que desde que mí tío me llevó a Francia al morir mis padres en el accidente ni siquiera nos pudimos despedir, pero yo nunca me olvidé de ti. - expresó Dalia con una sonrisa triste.
- Yo tampoco te pude sacar de mi mente -enuncié yo cogiéndola de las manos- pero no puedo soportar el pensar que me perdí doce años de tu vida - manifesté con tono entristecido.
- Dios mío... ¡Has cambiado mucho...! ¡Claro! Si la última vez que te vi tenías doce años y ahora tienes veinticuatro.... -objetó Dalia mirándome fijamente con sus grandes ojos verdes.
- Y tu... ¡madre mía! Estás mucho más alta... ¡y más guapa...! Y... ¡vaya pelazo! ¡ahora te llega hasta la cintura! Como tu siempre soñaste... ¡Pareces una modelo! -afirmé yo admirada.
- Exactamente.... años después de lo ocurrido me fui a Alemania a estudiar Biología en la universidad, pero, a los diecisiete años, un "caza" me descubrió, llevándome al mundo de la pasarela, y tuve que combinar el estudio y los posados. Y ahora, a los veinticuatro, soy modelo y bióloga. -relató Dalia con una agradable sonrisa- ¿Y tú? Aún no me has contado nada de como te ha ido.
- Verás... Yo no tengo una historia tan fascinante como la tuya... Mi padre murió hace ya siete años, y mi madre se marchó con su marido a Canarias al casarse de nuevo. Estudié como una posesa y ahora soy actriz, escritora, y fotógrafa en mi tiempo libre. -conté sonrojándome.

- ¡Vaya súperwoman que estás hecha! Yo estuve meses intentando localizarte hasta que al fin lo conseguí, y tuve que discutir con mis jefas para poder venir aquí unos días de vacaciones... -señaló Dalia con voz frágil.
- Oh.... -suspiré yo abrazándola- Bueno, ¿que tal si nos acercamos a un restaurante y me cuentas más tranquila? Seguro que tendrás hambre. Además, está empezando a llover. -propuse yo.
- ¡Ah...! -opinó Dalia- ¡Perfecto!
Comenzamos a caminar juntas en dirección al transitado cruce que cortaba la calle.
- Todavía no me creo que estés aquí... -confesé yo mirándola con cariño.

jueves, 12 de marzo de 2015

GRAMÁTICA ~ Los enlaces

Los enlaces

Los enlaces son palabras cuya función es unir o relacionar dos palabras o grupos de palabras. Por ejemplo: la huida de Munaylla, la muchacha y el muchacho.

Hay dos clases de palabras que funcionan como enlaces: las preposiciones y las conjunciones.



Las preposiciones

Las preposiciones son enlaces que unen dos palabras de modo que la segunda explica, complementa o especifica la primera. Por ejemplo: Nació una planta con espinas.

Las preposiciones son estas: a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras, durante y mediante.


Las preposiciones son palabras invariables: no tienen género, número, persona, tiempo...

Las preposiciones suelen dar una idea del tipo de relación que establecen. Así, la preposición hacia indica dirección o aproximación. Por ejemplo: Ellos caminaron hacia el bosque (dirección), Llegó hacia las tres (aproximación).




Las conjunciones

Las conjunciones son enlaces que unen dos palabras o grupos de palabras que corresponden a ideas semejantes. Las conjunciones pueden unir dos sustantivos, dos adjetivos, dos adverbios... Por ejemplo: planta y flor, áspero pero hermoso, cerca o lejos.

Como las preposiciones, las conjunciones son también palabras invariables.


Estas son algunas de las conjunciones más frecuentes:
  • Copulativas. Dan idea de suma: y, e, ni.
  • Disyuntivas. Dan idea de opción: o, u.
  • Adversativas. Expresan contraposición: pero, sino.

miércoles, 11 de marzo de 2015

"HOY HAY HACHES"... Texto creativo con muchas haches

HANNA Y YO

Hanna y yo nos lo pasábamos genial hincando zanahorias entre la hierba aquellos hermosos días de sol. También nos gustaba coger habas, porque el padre de Hanna, Herminio, un hombre habilidoso y honesto que siempre llevaba su hacha encima, se le daba de maravilla subir por la gruesa hiedra del deshabitado hotel para hallar siempre toda una plantación de habas en una de las mohosas habitaciones donde años atrás decenas de personas atendían con hospitalidad a los malhumorados huéspedes y habitantes del humilde pueblo.


También había higueras, y la pequeña Hanna se lanzaba histérica hacia los hinchados higos como si fueran helados.
Tras esas pequeñas pero grandes excursiones para nosotras, hacíamos una humilde merendola, mientras las húmedas hojas caían sobre los helechos.
Comíamos huevos hervidos, horchata, y habichuelas, y, de postre, humeantes bollos recién horneados con harina, mientras las hormigas devoraban hambrientas las migajas del suelo.


Al acabar, nos tumbábamos en la tierra y mirábamos las nubes con forma de hipopótamo. Era entonces cuando nos acordábamos de Ainhoa, la humorista que heredó de su difunto hermano una gran fortuna, y se fugó a Huelma.
La intensa humareda del habano de Herminio nos nublaba la vista, y, sin que él se diera cuenta, nos alejábamos hacia el bosque, donde espiábamos la herrería de Héctor, el pequeño hidalgo por el que suspirábamos entonces.
Allí estabamos rodeadas y cubridas por los enormes matorrales de hierbabuena y hierbaluisa, mientras masticábamos con ansia los milhojas que minutos antes habíamos escondido entre nuestros harapos.


Estabámos coladitas por los huesos del chaval, aunque era un poco malhablado. Él hablaba de nosotras muy mal, siempre nos decía que éramos horrorosas, y, siempre que nos descubría cerca de él, alzaba su hoz hábilmente hasta nuestra cara.
Aunque ese feo gesto le costó caro, porque en uno de esos hachazos se hizo un gran corte en el hombro con el afilado hierro de su hoz, y quedó gravemente herido. Suerte que el herrero estaba allí y llamó al hospital más cercano. Antes de que se desangrara llegó volando un gran helicóptero y quedó hospitalizado.


Desde ese momento no volvimos a acercarnos a Héctor....
Años después, la vida de Hanna empeoró. Sus problemas con hacienda y con la hipoteca les dejaron casi pobres. Herminio siguió fumando habanos, bebiendo alcohol desenfrenadamente y hurtando a los humildes habitantes del pueblo de Huesa.
Tiempo después mi amiga halló a su padre ahorcado en una higuera, en el mohoso hotel deshabitado. Posteriormente, Helena, la hermana de Herminio, vino y se llevó a Hanna a Huelva, a muchos hectómetros lejos de mí. Hice un esfuerzo sobrehumano para no derrumbarme, pues el hueco que dejó Hanna en mi corazón no lo ocuparía ni la humanidad entera. También sentí pena por mi mejor amiga, pues se había convertido en una huérfana tanto de padre como de madre. No la volví a ver más.


Tres años después me enteré de que mi prácticamente hermana había muerto de una fortísima hepatitis C.
Ahora han pasado quince años. Tengo una hija llamada Hanna y puedo sobrevivir gracias al hogar de mi hermana Hilda.
Pero, hoy por hoy, la huella de Hanna huele a hierbaluisa e higos y jamás huirá de mí como los aros de humo del habano de Herminio.

martes, 3 de marzo de 2015

FICHA SOBRE LA LECTURA "EL CACTUS ENAMORADO"

Título: El cactus enamorado

Autor: Beatriz Ferro




Resumen:

Hace cientos de años, en la antigua Catamarca (Argentina) las tribus de los huasanes y los mallis vivían en continua guerra. Pero la hija del jefe de la tribu de los huasanes, Munaylla, y el hijo del jefe de los mallis, Pumahima, estaban perdidamente enamorados uno del otro, aun sabiendo que sus respectivas familias estaban enfrentadas.
Por esa razón decidieron escapar juntos a cualquier lugar en el que no tuvieran que esconderse, y corrieron y corrieron durante cuatro días, pasando por lugares desconocidos.



Pero al quinto día sus parientes los echaron en falta y los hombres más rápidos de las tribus salieron en su busca. Munaylla y Pumahima se dieron cuenta, y, cuando los hombres estaban a punto de encontrarlos, Munaylla rogó piedad a su dios, y éste convirtió a Pumahima en una planta hasta el momento desconocida: un cactus. Munaylla se escondió en su interior.
Segundos después, pasaron desapercibidos ante los veloces pasos de los hombres. La pareja se sintió completamente segura, por eso, la joven india pidió de nuevo a su dios que les dejara así para siempre, y así fue. Desde entonces, Munaylla sale todas las primaveras en forma de flor para observar de nuevo el cielo.





Opinión:

Esta historia me ha gustado mucho, porque es muy tierna, y porque demuestra que puede existir un amor de verdad entre dos personas. Además, es muy original, porque he aprendido la leyenda del origen del cactus.


jueves, 19 de febrero de 2015

GRAMÁTICA ~ El adverbio

El adverbio

Las palabras que expresan circustancias de lugar, tiempo, modo y cantidad son adverbios. Por ejemplo: La voz sonaba lejos. El hombre llegó tarde. Él estaba bien. Laura lee mucho.

También son adverbios las palabras que sirven para afirmar, negar o expresar duda. Por ejemplo: , soy yo. No digas eso. Quizás salga.

Los adverbios son palabras invariables: no tienen variación de género, número, persona...



Clases de adverbios

Los adverbios se clasifican según la circunstancia que expresan. Así, ha yadverbios de lugar, tiempo. modo, cantidad, afirmación, negación y duda.

Estos son algunos de los principales adverbios:
  • De lugar: aquí, allí, ahí, cerca, lejos, arriba, abajo, dentro, fuera...
  • De tiempo: ahora, luego, después, pronto, tarde, ayer, hoy, mañana...
  • De modo: bien, mal, así, deprisa, despacio...
Muchos adverbios de modo están formados por un adjetivo en femenino seguido de la terminación -mente. Por ejemplo: rápidamente, puntualmente, claramente...
  • De cantidad: mucho, poco, bastante, casi, más, menos, muy...
  • De afirmación: sí, también.
  • De negación: no, tampoco.
  • De duda: quizás, acaso.


Funciones de los adverbios

Con frecuencia, los adverbios de lugar, tiempo, modo y cantidad se añaden a un verbo para ofrecer más información. En ese caso funcionan como complementos del verbo. Por ejemplo: Vino rápidamente. Está aquí. Llueve mucho.

A veces, los adverbios acompañan a un adjetivo o a otro adverbio. Entonces funcionan como complementos de un adjetivo (Estoy muy contento) o de otro adverbio (Lee bastante bien).

miércoles, 18 de febrero de 2015

FICHA SOBRE LA LECTURA "VOCES NOCTURNAS"

Título: Voces nocturnas

Autor: Gianni Rodari


Resumen:

Una noche, un buen hombre ya un poco viejo que estaba acostado en su cama para dormir, oyó una voz que lloraba. El hombre decidió descubrir de donde provenía esa voz. Salió de su casa y no paró de andar hasta que encontró al dueño de los gemidos: un pobre anciano tiritando en un portal. El hombre se apiadó de él y le ofreció su casa como cobijo. A la mañana siguiente, como el anciano había cogido una seria bronquitis de dormir en los parques y bancos, lo llevó al hospital.


Con todo el ajetreo, el hombre llegó a su casa ya de noche. Cuando estaba en la cama, volvió a oir una voz que lloraba, pero esta vez venía de más lejos. De nuevo salió en busca de su dueño. Atravesó toda la ciudad, y, en lo alto de una montaña, había un pueblo en el que se encontraba una mujer que lloraba junto a su hijo enfermo. El hombre la tranquilizó y la llevó ante un médico que tratara a su hijo.


A la noche siguiente volvió a ocurrir lo mismo, pero a diferencia de que los gemidos eran de una familia que estaba en una país en guerra, y el hombre tuvo que cruzar el mar y ayudarles como pudo hasta que dejaron de llorar.
Desde entonces, justo cuando va a descansar y a dormir, el hombre siempre oye una voz que llora desde África, o desde Europa, o desde cualquier lugar, aunque él siempre está dispuesto a ayudar a quien se presente.


Primer final

Aquel viejo señor era muy bueno, pero de no dormir nunca estaba muy agotado, y tenía mucho sueño. Por eso, al acostarse, decidió ponerse unos tapones de corcho para no oir más las voces. Se puso los tapones un mes seguido, y, una noche, se los quitó y ya no oía nada. Pensó que ya no lloraba nadie o se había quedado sordo.

Segundo final

El hombre siguió atendiendo a todos los que lloraban, pero una noche, hubo un robo en su vecindario, y lo culparon a él. El viejo se defendió con todas sus fuerzas. Entonces, cuando le preguntaron que dónde había estado la anterior noche, él les respondió que ayudando a un campesino en Argentina. Como nadie le creyó, lo metieron en la cárcel y ya nunca pudo ayudar a las voces que oía todas las noches.

Tercer final

Por ahora no hay tercer final.
Podría ser éste: que una noche, en toda la Tierra no hay nadie que llore... y a la noche siguiente lo mismo... y así todas las noches. Nadie llora. Nadie es infeliz.

Quizá esto sea posible algún día. El viejo señor es demasiado viejo para que pueda vivir hasta ese día. Por eso, él continúa levantándose, porque lo que se hace debe hacerse siempre, sin perder la esperanza nunca.

Opinión:

Esta historia me ha gustado mucho. Por un lado porque es muy tierna, ya que el hombre, sea la hora que sea, siempre está dispuesto a ayudar. Y por otro lado porque es muy original, ya que muy pocas veces he visto una historia con varios finales. Yo, si tuviera que elegir un final, sin duda eligiría el tercero.